Reivindicación de Eduardo Guzmán
Un periodista revolucionario y libre

Los pasados días 3 y 4 de junio el SOV de Aranjuez, desarrollando su faceta ateneísta y estrenando su reciente condición de Delegación de la FAL, organizó unas jornadas para reivindicar y difundir el testimonio y la obra de Eduardo de Guzmán (1908-1991), militante anarcosindicalista durante toda su vida que ejerció como redactor y reportero de La Tierra y La Libertad y fue director de Castilla Libre. Pasó nueve años en los campos de concentración, los centros de tortura y las prisiones de la dictadura. Fue condenado a muerte y luego indultado, pero el régimen lo inhabilitó a perpetuidad para el ejercicio del periodismo, por lo que se vio obligado a ganarse la vida escribiendo un ingente número de novelas de quiosco (del oeste y policíacas), a razón de treinta por año, según consta en algunos contratos de la editorial Rollán. Tras la muerte de Franco, su rehabilitación le permitió colaborar con diversas publicaciones del momento (Triunfo, Tiempo de Historia, Villa de Madrid, Cambio 16, Historia libertaria).

El reconocimiento mundial le llegó en 1975 con el Premio Internacional de Periodismo por su obra El año de la Victoria. Esta obra forma parte (junto con La muerte de la esperanza y Nosotros los asesinos) de una trilogía que constituye el más fiel testimonio escrito de la represión franquista, por lo que no se explica su ausencia casi total de la bibliografía histórica del periodo. Precisamente con el objeto de combatir esa incuria respecto a la vida y obra de Eduardo de Guzmán y evitar que la historia contada hasta ahora se convierta en verdad histórica, se concibieron estas jornadas: para reivindicar su testimonio y poner de relieve la importancia de su obra.

Carmen Delgado Bueno (hija de Eduardo), Manuel Blanco Chivite (editor), Rafael Cid (periodista), Manuel García Blázquez (periodista y escritor) evocaron al ser humano que conocieron (cariñoso, jovial, con sentido del humor, infinitamente curioso y amante del arte) y comentaron su vida y su obra desde diversas perspectivas. Partiendo de su inhumana experiencia en los campos de concentración, Manuel Blanco hizo un análisis del lenguaje de la correspondencia carcelaria examinando los mensajes explícitos, los tácitos, las lecturas entre líneas. Manuel García centró la exposición en la gozosa experiencia que le supuso la lectura de la obra periodística de Eduardo siendo aún estudiante de la Facultad de Periodismo, buscando no solo referencias profesionales, sino también una pauta para cambiar el mundo. Alabó la pulcritud de su lenguaje, limpio y hermoso, en el que las palabras transmiten el pensamiento con transparencia. Son justamente esas características las que hacen de su trilogía testimonial un documento de primera clase, excepcional. Rafael Cid, por su parte, repasó su militancia activa durante sesenta años sin interrupción, su presencia en la reconstrucción del sindicato en la clandestinidad, en la constitución del Sindicato de Prensa y Artes Gráficas y su constante actividad intelectual de gran nivel, sin menoscabo del compromiso con el sindicato. Eduardo fue el paradigma del intelectual libertario, que mantiene una relación de igualdad con los demás compañeros. Por otra parte, más allá del periodista, como historiador, desde su perspectiva ética libertaria, añade a las fuentes tradicionales
la visión de los dominados.

Su permanente exigencia de objetividad en el discurso histórico, pese a las circunstancias políticas, lo convierten en un precursor.

La intensidad se mantuvo en todo instante (las sesiones rebasaron con mucho el tiempo previsto), pero quizá los momentos más emotivos se alcanzaron cuando Carmen relató las anécdotas domésticas de un hombre cordial y generoso, humano y sencillo en lo cotidiano, fiel a sus principios y coherente, pese al ambiente adverso y hostil en que transcurrió la mayor parte de su vida.

Los asistentes hallaron en la velada un estímulo para conocer más en profundidad la vida y la obra de Eduardo de Guzmán al percibir nítidamente la contundencia de su testimonio y la trascendencia de sus postulados, perplejos ante el olvido al que ha sido relegada una obra fundamental para conocer de primera mano la crueldad de la represión franquista, por la abundancia de datos minuciosos y la precisión de los análisis.

Actos como el que reseñamos deben ser el punto de partida para restituir al movimiento libertario al lugar que le corresponde en la historia.

Merinakis
SOV- CNT Aranjuez

Más información:
Jornadas Libertarias sobre la figura de Eduardo de Guzmán

Extraído del cnt nº 380, julio de 2011
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