“Todos cobrábamos lo mismo, todos participábamos. Fue una época increíble”

El pasado 23 de junio, el sindicato de Artes Gráficas, Comunicación y espectáculos de CNT realizaba un homenaje a Juan Mariné “por toda una vida dedicada a una ilusión”, ocasión que aprovechó el periódico cnt para realizarle una entrevista que se publica este mes de septiembre.

Hablamos con Juan Mariné sobre la colectivización de la industria del espectáculo que tuvo lugar al estallar la Guerra Civil, sus experiencias como fotógrafo, prisionero de guerra y operador de cámara, y la labor de investigación que sigue realizando hoy día.

M. Cobo | redacción

¿Puedes contarnos tu experiencia en la guerra?

Después de una batalla que tuvimos durísima en el frente de Lérida, en La Sentiu, quedamos muertos y heridos todos allí revueltos. Vivos debimos quedar unos veinte. Este año he conocido al conductor que entró con un camión y nos recogió. Después de esa batalla y la recogida se fue al frente, se dejó coger como prisionero y se pasó la guerra en un campo de prisioneros. Dijo que había sido incapaz de volver a un sitio donde hubiera habido batalla. Está en Estella, un pueblo al norte de Figueres. Se llama Ramón.

¿Eso cuándo fue?

El 26 de mayo de 1938. No se me olvidará el día. Y además nos salvamos de milagro porque nos fallaron las ametralladoras, y entraron moros por los lados de las trincheras, y un compañero dijo ¿y estas cajas podrían ser bombas de mano? Se puso de pie en la trinchera y empezó a tirar bombas, y los demás hicimos lo mismo y eso nos salvó. Esto lo he contado este año en el cine La Arcadia de Barcelona, donde presenté al hijo de ese compañero, y dije que gracias a su padre podíamos contarlo.

En Aurora de Esperanza tú eras el primer ayudante de cámara. ¿Nos puedes contar tu experiencia?

Yo empecé a trabajar en los Estudios Orphea de casualidad, en 1934. Estaba viendo como rodaban porque había ido a llevar unas maletas. Desde un rincón, veía que el ayudante se olvidaba a veces de enchufar la cámara y cuando vi que se iban a equivocar otra vez dije “tienen que enchufar esto” y me miraron como si yo hubiera tenido la culpa. Entonces el operador Adrian Porchet -el que rodaba con Durruti los aguiluchos de la FAI- me dijo que me quedara allí a sujetar el cable y a estar pendiente. Terminamos la jornada sin más averías y me dijo “vendrás mañana, claro” y así seguí, haciendo películas.

La guerra estalló cuando estábamos rodando una película llamada La canción de mi vida, de Vicente Simó y Nieves Aliaga. Me mandaron a una película que se llamaba Molinos de Viento, que dirigía Rosario Pi. Estuve tres semanas o así y me vino una orden del sindicato diciendo que me tenía que incorporar a Aurora de esperanza. Una semana antes preparé todas las cámaras, cambién ventanillas, presiones... para que estuviera perfecto, y comencé a rodar Aurora... con Félix de Pomés; había sido jugador de fútbol y era campeón de esgrima de España, era un tío famoso. Me decía en el rodaje “yo no entiendo este país, porque para hacer padre desarrapado tienen que venir a buscar al marqués de Pomés”. Era marqués. Antonio Sau era el director y te diré que técnicamente la película es muy moderna. Lo único que quizá nos marca una época son los decorados, que en aquel entonces se hacían muy grandes, un poco los vestidos. Una de las secuencias más auténticas de la película era una manifestación por la Diagonal de Barcelona, un sitio de viviendas fantásticas, con una pancarta que decía algo como que queremos pan y tenemos hambre. Para esa manifestación que se contrató mucha gente que iban vestidos de desarrapados; alguien avisó a Jefatura diciendo que se estaba formando una manifestación tremenda, entonces empezaron a llegar guardias de asalto con los camiones y a dar porrazos. Nosotros estábamos rodando dentro de la manifestación hasta que de repente se toparon con la cámara. Después hubo conjeturas diciendo que los de la película no habían pedido permiso para que fuera más veraz.

Y no lo habían pedido...

No, no. esta escena es de verdad. Hay dos planos que hubo que hacerlos en el Pueblo Español de Barcelona para prolongar, pero todo lo demás es verdad, los guardias pegando trastazos, los azules los llamámamos. Después de esta película hicimos Frente de retaguardia, Paquete fotógrafo de guerra... También muchos reportajes como el de reparto de comida en el Ritz a los más pobres de Barcelona.

¿Cuánto tiempo llevabas afiliado al sindicato cuando te llamaron?

Yo no estaba afiliado, a nosotros nos obligaban a pertenecer a la Unión de Técnicos Cinematográficos. Cuando estalló la guerra por unanimidad acordamos ingresar en la CNT. Y realmente te diré ha sido una de las épocas, a pesar de lo mal que lo estábamos pasando, más felices. Humanamente no deseabas más que tener compañeros. Como todos cobrábamos lo mismo no deseabas coger una plaza que no fuese tuya, ni nadie venía a quitarte de donde estabas. Ahora eso no ocurre. Entonces todo el mundo ayudaba, y gracias a esto pudimos rodar muchísimas cosas porque todos facilitaban el desarrollo del trabajo. Aquella época no volverá. ¡Ojalá vuelva! Tal como están las cosas... A mí me da vergüenza cómo se utiliza políticamente la gestión que tenía que ser para el bienestar de los demás, para uno mismo. Yo nunca he sido así.

¿Alguna anécdota de tus películas?

El guión de El santuario no se rinde era de José Mª Amado, sobrino del fundador de la Guardia Civil, el duque de Ahumada. Cuando Millán Astray salió de la proyección dijo que tenían tanto corazón los que estaban dentro como los que estaban fuera.

Y ahora estás en la ECAM (Escuela de Cinematografía y Audiovisual de la Comunidad de Madrid).

Sí. He dado muchas clases, en España, México, Venezuela... He montado sistemas de recuperación de películas. Ahora estamos terminando un sistema que podría ser mágico, una digitalización a gran definición. Estamos trabajando en ello día y noche y esperamos terminarlo dentro de poco. Para recuperar viejas películas que debido al precio que está todo, los laboratorios, la película... están ahí sin poderse recuperar. Lo difícil es montarlo, pero está todo montado sobre bases muy baratas. El dinero que gané en mi vida lo he invertido en sistemas cinematográficos, y los tengo allí en la Ecam puestos al servicio de la industria y haciendo cosas interesantes. Gracias a este material he ido estudiando los filtros que actúan sobre la velocidad de la luz. Eso es lo que estamos haciendo ahora. Yo creo que el cine es una industria creada para que la gente lo pase bien, y si puede ser encima que aprenda cosas.

Sindicato de Artes Gráficas, Comunicación y Espectáculos de Madrid - CNT
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