Boletín de la Coordinadora Nacional de Artes Gráficas , Comunicación y Espectáculos

¿Una de gángsters?
Problemas y perspectivas del audiovisual gallego

En los últimos años se viene hablando desde distintos ámbitos, sociales e institucionales, de un sector económico emergente en Galiza: el audiovisual gallego; e incluso algunos se atreven a hablar de «industria audiovisual gallega». Este sector agrupa a una serie de empresas cuyo abanico es más amplio de lo que se cree, pero que se caracteriza esencialmente por su dependencia institucional: del estado o gobierno autonómico o bien, en muchos casos, de las coproducciones con empresas (productoras audiovisuales) de fuera de nuestra región.

CNT-Galiza

Pues bien, para aclararnos un poco distinguiremos tres tipos de trabajos o grupos de empresa audiovisuales.

Tipos de empresa y contratos

1. Empresas o productoras de televisión, como pueden ser TVGA (Televisión Gallega) o CTV, ANTENA 3, con equipos más o menos fijos y que no sólo emiten programas sino que también los producen, o hacen contratación de terceros para producirlos.

2. Empresas audiovisuales que exclusivamente se dedican a la realización de series o programas tipo «reality» o concurso para televisión, en donde hay un pequeño equipo de trabajadores mientras que el resto, que es la mayoría (todo un equipo de personas, 30 o 40 como mínimo), se contrata sólo para la realización de la mencionada serie o programa de TV. Cuando deja de emitirse la serie o programa, acaban también los contratos. Este equipo de trabajadores siempre está expuesto a las subidas y bajadas de audiencia; es decir: si la serie va mal, se termina el contrato.

3. «O cinema galego». Éste es uno de los que más «fama» le está dando al sector audiovisual gallego. En los últimos años, ¿cuántas películas se han realizado en Galiza? Nos referimos, por supuesto, a todas aquellas que han recibido dinero por parte de la Xunta de Galiza para su producción, hecho que obliga a las productoras beneficiarias a contratar equipo, tanto técnico como artístico, de Galiza, en el sector gallego. Creemos que se han rodado las suficientes como para que los equipos de trabajo que se han configurado sean de una calidad igual o mejor que en cualquier comunidad o región. Además, muchos de estos técnicos realizaron estudios durante como mínimo dos años en escuelas como las de Imagen y Sonido de A Coruña o Vigo.

Los trabajadores de este sector son contratados sólo durante y hasta la finalización de la obra. Si la producción es por completo gallega, la duración de los contratos se puede extender hasta los tres meses aproximadamente, ya que se supone que se rueda íntegramente en Galiza, siempre dependiendo del grupo técnico al que pertenezca el trabajador. Por ejemplo, un técnico en producción será contratado también en la preproducción o preparación de la película; un técnico de sonido sólo durante la realización. En este grupo podemos enmarcar también las «publicidades», que suponen contratos de unos días, como mucho.

Este resumen trata a grandes rasgos la situación, porque hay muchos matices: hay empresas de posproducción, doblaje, empresas de eléctricos y técnicos maquinistas, e incluso de sonidistas, que proporcionan trabajadores propios para la realización de cada obra. Hay también agencias de modelos, e incluso de figuración, en las que se hacen contratos de un día.

Los problemas
Algunas de las reivindicaciones son las siguientes, dirigidas a un sector en el que se dice rondamos los 2.000 trabajadores; un sector que se declara progresista, tanto por parte de empresarios como por técnicos y artistas; un sector en el que la crítica social y las injusticias se plasman en muchos de los trabajos que lleva a cabo.

Entonces, ¿por qué es uno de los más precarios? ¿Por qué los técnicos tienen que negociar en cada proyecto lo que van a cobrar, sin ningún tipo de criterio? ¿Por qué hablar de la hora extra es un tabú?

¿Por qué ni siquiera determinados técnicos saben, cuando los contratan, si están o no en el régimen general de artistas? Estos regímenes son muy distintos en la cotización, en requisitos para el desempleo e incluso a la hora de declarar a Hacienda.

Para el que observe una orden de trabajo cualquiera de una película que se quiera realizar en Galiza, verá que son 10 más 1 horas las que se hacen de rodaje; por supuesto, algunos departamentos, como Producción o Dirección, se hacen un par de horitas antes y otras dos después. Suma y sigue, de las 15 horas es difícil bajar.

Lo peor de todo esto es que está siendo asimilado como «normal» por un sector amplio de los técnicos. ¿Quién los ha engañado? Cualquiera podría escuchar a un grupo de productores reunidos presumiendo de que en tal «anuncio publicitario» el equipo aguantó 25 horas seguidas de rodaje. Para hacernos una idea, eso supone que los auxiliares de producción conduzcan con la pestaña pegada y sin dormir, como mínimo durante las 25 horas anteriores, posiblemente lleven de pasajeros a algún actor/actriz o a otros compañeros incautos que desconozcan que lo que maneja el vehículo es un zombi. ¿Hay que esperar a una tragedia para que esto deje de suceder?

Vamos resolviendo
Estas son algunas de las deficiencias del audiovisual gallego. Pero hay más, y tenemos para largo. Hay que reconocer que se han hecho buenos trabajos, pero también hay que reconocer que en la mayoría de ellos, los técnicos gallegos se lo han currado mucho. Y en muchos casos, o en la mayor parte, con unas condiciones laborales por debajo de otras regiones en las que ni siquiera el cine está tan «protegido».
Podemos dar nombres y títulos de películas en las que las condiciones laborales fueron nefastas, pero ya no viene al caso. Es el momento de mirar hacia delante sin dejar pasar una sola injusticia más. Hay que rendir cuentas, y si se cobran subvenciones porque nosotros trabajamos, que se pague lo que corresponda. Y que se cumplan los horarios para todos los técnicos.

No olvidemos que para algunos productores, «dieta» es una palabra que no aparece en el diccionario. Ni en castellano ni en gallego. Lo más grave es que hay casos en los que los que vienen de fuera de la comunidad gallega sí las cobran y los indígenas no (nos referimos a cuando toca dormir y comer fuera de tu casa). «Lo normal» es que si trabajas en Madrid, aceptes cobrar como un técnico de Madrid pero como si vivieses allí, o sea, que no cobras dieta. Al revés no pasa, y Galiza es como una enorme urbe en la que (para algunos, no para todos) el técnico gallego puede rodar en Vigo, vivir en A Coruña y no ver una dieta.

Existen muchos trucos para ahorrarse un dinero. Hay películas que se han rodado con un equipo casi exclusivamente constituido por «meritorios». Meritorio es una palabra que se utiliza para no pagar a una persona el trabajo que realiza porque se supone que está «haciendo méritos», todavía no sabemos para qué. Generalmente la productora termina la obra y todos a la calle, y si vuelven a llamar al «meritorio» va a ser en las mismas condiciones; y si tiene la suerte de que lo hagan auxiliar, en principio no cobrará ni por asomo lo que tendría que cobrar un auxiliar.

Cambiamos a peor
En el audiovisual hemos sufrido un retroceso en todo lo que se refiere a condiciones laborales. No hace muchos años, durante el rodaje de una película se cobraba todas las semanas, pero la figura del cajero pagador ya ha desaparecido. Es una vergüenza decir que en el franquismo las condiciones laborales de los técnicos eran mucho mejores que las actuales. Pero creemos que es cierto. Que se hagan más y mejores películas es una cuestión diferente, algo de lo que el técnico también es «culpable».

Posiblemente la nueva ley, que obligará a que las televisiones incrementen su inversión en cine, y la continuidad de las subvenciones a las productoras aumenten la cantidad de obras que producir. Es la hora de exigir unas condiciones laborales dignas para cada tarea que se desempeñe. ¿Queremos hacer industria? Pero no a costa de esfuerzo ajeno o de los técnicos y artistas.

Hay actores que ocultan un problema cardiovascular, por ejemplo, por miedo a no ser contratados para una famosa serie. Los contratos son por funciones, y si la serie dura 6 meses no importa; si hace falta se le hace un contrato cada día. Así que el actor o la actriz no tienen el pan asegurado ni mucho menos. Cuando a un artista lo empiezan a llamar, más le vale que esté sano, porque si se rompe la pierna en domingo, día en que no está contratado, que se olvide de la baja laboral.

Peluquer@s, maquillador@s, attrezzistas… Iremos informando de todos los problemas de los departamentos que existen, porque sí es complejo el audiovisual y cada uno tiene lo suyo.

Unidad y lucha
En resumen, hay muchos problemas que resolver, y los tenemos que resolver nosotros. Nadie va a venir a arreglarnos nada. Si queremos que paguen las horas extras; si queremos unos horarios de personas normales y unos contratos que no nos dejen constantemente tirados «a verlas venir», tendremos que unirnos y luchar para conseguirlo.

Se constituye la Asociación Gallega de Técnicos del Audiovisual (ATEGA)

Los motivos para la formación de ATEGA son muchos, pero la gota que desbordó el vaso fue lo sucedido en el rodaje de la película que producía DIGRA y que en el mes de noviembre se paralizó, dejando a unas 80 personas en la calle.

Parece ser que la idea principal fue formar un sindicato de técnicos, pero al no poder ser, debido a las leyes que establecen un número determinado de afiliados que no cumplían, se forma como asociación y ha sido presentada recientemente a los medios de comunicación. ATEGA se constituye como la primera fuerza representativa de los técnicos del audiovisual gallego.

Desde CNT queremos enviar un saludo a ATEGA y comunicarle que en la Confederación aún no existe un sindicato del audiovisual, pero sí técnicos afiliados en el sindicato de Oficios Varios, que nos mantendrán informados de todo lo que suceda en el sector. Contad con nuestro apoyo a todos los técnicos del audiovisual gallego para todo lo referente a sus derechos y reivindicaciones.


Periódico Solidaridade Obreira, órgano de la Confederación Regional de Galicia - CNT:
http://www.cntgaliza.org/files/SolidariedadeObreira_n3.pdf

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